miércoles, 18 de marzo de 2009

Literatura es ideología: "Cabecita negra" un texto olvidado

Tenía 35 años cuando murió, el 6 de agosto de 1971 en Mar del Plata. Aún se lo recuerda por sus dos espléndidos libros de cuentos —Cabecita negra (1962) y Los ojos del tigre (1968)— además de las obras teatrales Réquiem para un viernes a la noche (1964) y El Caballero de Indias, estrenada en 1982 por Luis Brandoni. Pero además, Germán Rozenmacher vivió a fondo las ilusiones y conflictos de una época: los años ''60. La década del peronismo prohibido, la búsqueda del "país real" en literatura y en política, los cruces entre periodismo y narrativa.Sus obras, que en aquellos años reeditaban Galerna y Jorge Alvarez, hoy no abundan en las librerías. "Es que en la Argentina hacen falta avales, alguien de renombre que diga que fulano es un genio, como Cortázar con Marechal", opina Daniel Divinsky, que reeditó Cabecita Negra en 1997. Falta aún la reedición crítica de sus textos, incluyendo las aguafuertes que escribió para el semanario Compañero.
Luego de su muerte y de los años oscuros que vivió la Argentina, Rozenmacher fue olvidado por el gran público. Pedro Orgambide adaptó algunos de sus cuentos para la televisión mexicana en la década de 1970. El dibujante de El Eternauta, Solano López, ilustró Cabecita negra para el libro de Ricardo Piglia La Argentina en pedazos, en los años ''80. Desde 1999 el Centro Cultural Ricardo Rojas entrega un premio para dramaturgos jóvenes con su nombre.

1 comentarios:

Andrea Lux dijo...

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